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Una orientación sobre las reglas del alquiler turístico
14/08/2018 - Johanna Katharina Boeck, LL.M.

La escasez de viviendas, los alquileres excesivos, la repetida violación de las normativas, los ciudadanos enfadados y las ciudades abarrotadas han obligado al Gobierno mallorquín a actuar en relación a los alquileres turísticos.  En consecuencia, este ha intentado determinar un marco para el alquiler turístico mediante un complejo reglamento que debe contemplar una serie de necesidades muy diversas.

Mallorca vive del turismo. Es uno de los pilares más importantes de la industria isleña. Es impensable hablar de Mallorca sin hablar del turismo, no obstante, la relación entre el turismo y Mallorca se ha ido deteriorando en los últimos años. Esta situación se debe, sobre todo, al hecho de que cada año se ha ido haciendo más difícil encontrar una vivienda asequible; el turismo individual tipo AirBnB también ha llegado a Mallorca, y promete una mayor rentabilidad que el alquiler a largo plazo, en un mercado que tradicionalmente es más un mercado de compra que de alquiler.  La consecuencia han sido intensos debates sobre el impacto sobre la convivencia entre turistas y ciudadanos, las estructuras de negocio, y sobre todo el mercado de alquiler, por lo que ha sido imprescindible regular el sector.  Esta regularización pretende cumplir el PIAT (Pla d´Intervenció d´Àmbits Turistics), publicado el día 27 de julio. El plan prevé un límite máximo de 430.000 camas turísticas en la isla, de las cuales 115.000 deberán destinarse al alquiler turístico, y las restantes a hoteles. Además, existe un plano de zonas que distribuye la isla en diferentes áreas. Las diferentes áreas estarán sujetas a diferentes normas en relación al alquiler turístico. En algunas de las zonas no se permitirá el alquiler turístico bajo ningún concepto (e.g. en zonas saturadas o suelo rústico protegido); en otras áreas solamente durante 60 días al año y únicamente en viviendas unifamiliares.

Al contrario que en la legislación vigente anteriormente, en algunas zonas, en excepciones, se permitirá el alquiler turístico en división horizontal, pero en general los trámites aún más complejos que antes. Una de las principales diferencias de la nueva regulación, cosa que seguramente será un factor importante para algunos propietarios, es que a partir de ahora se deberán comprar las camas (plazas), no como antes, que solamente se había de pagar una tasa por solicitud. La cama en casas unifamiliares valdrá 3.500.- €, la cama en viviendas plurifamiliares 875.- € y la cama en las áreas donde únicamente se permite el alquiler durante 60 días al año, valdrán 291,67 €. Además, se limitarán las licencias a 5 años en algunas zonas y se deberá reiniciar el trámite tras el transcurso de este plazo y, en edificaciones de obra nueva, inicialmente no se podrá solicitar ninguna licencia, debido a que los inmuebles han de ser utilizados durante un mínimo de 5 años como inmueble privado. El trámite de la solicitud es bastante complejo y también depende de la cooperación de los diferentes ayuntamientos para la obtención de documentación necesaria, por lo que es relativamente difícil estimar cuánto tiempo durará el trámite de ahora en adelante, hasta tener una licencia entre manos. De todos modos, conviene estar acompañado de un abogado competente, que pueda asesorarle para controlar los obstáculos burocráticos.